4. ago., 2016

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LOS PRIMEROS REMATES

Según don Eugenio Lamberti (hijo de don Pablo Lamberti, vecino del pueblo desde el año 1893), afirmó (en el momento de esta entrevista superaba los 90 años) que el primer plano de división en manzanas y lotes fue efectuado alrededor del año 1906 por los ingenieros Pico y Becco, a solicitud del Dr. Luís Manzone, propietario de una franja de tierra ubicada entre las siguientes arterias: Calle 2 (2 de Abril) y Calle 18; Bulevar de la Estación (Presidente Perón) y Camino Real (Ruta Panamericana), trazando 78 manzanas, promoviendo el primer remate del pueblo.

Nota de autor: El 15 de junio de 1957 apareció "El Hornero", prestigioso medio de prensa garinense que marcó toda una época con fuertes editoriales y, con gran llegada a toda su zona de influencia (Pilar, Del Viso, Escobar, Maschwitz y Matheu), fundado y dirigido por don Osvaldo Cigliutti, un vecino con grandes convicciones personales y con gran afecto por su pueblo: "su voz se hacía sentir con la crítica justa con las cosas que consideraba injustas". Lo hacía a través de un personaje central, popular y legendario de su diario; Don Garín, cuya imágen se observa en la parte superior de esta página, presencia de buen criollo y de pocas palabras, pero cuando se molestaba había que verlo hablar a través de sus largos y jugosos editoriales. Como aquella vez, muy molesto con los políticos por la división de Garín, cuando la formación de partido de Escobar en 1959. En una de esas embestidas y con tono de enojo, arremetió: "...es que ustedes me han cargado bien las espaldas de responsabilidades y, soy medio escurridizo cuando tengo que hablar de cosas que están muy cerca de eso que llaman política: Pero voy a ir al grano. Primero en mi carácter del más antiguo poblador de este pueblo, quiero que sepan que estoy muy resentido don el intendente de Pilar, con eso de la línea divisoria que le impondrán a Garín.(esa línea divisoria esta dada actualmente por la calle Patricias Argentinas, límite con el partido de Pilar), que pasa por el almacén de Farruco (que estaba en tierras del hoy barrio de Vicenzo). Nos quitan más de la mitad del territorio y encima dejan las cosas "patas para arriba": por ejemplo quedaran Castelanos, Alfagemes, Beliera, Cigliuti que son de Garín y, otros afuera de Garín, separadas sus familias por esa línea divisoria. Hasta yo que soy de Garín me quedaré afuera y, eso que soy don Garín.

Si se confirma todo eso, tendré que dar un vistazo al rancho de día y de noche a dormir con mi recado en ese ombú grande que hay en el pueblo y, encima el intendente de Pilar ha dicho que la parte que pasa de Garín a Pilar, va a dar pérdida. Entonces porque no dejan las cosas como estan y no nos molestan más...".

Aquel evento comercial de la venta de lotes en remate público estuvo a cargo de la empresa COLLET Y LLAMBI, llevado a cabo el  “domingo 10 de marzo de 1907”. En esta ocasión se previó una manzana para plaza y un terreno para el futuro templo del pueblo. Las condiciones de venta estaban especificadas en un volante, donde se informaba a los interesados de la partida de un tren especial con pasajes de ida y vuelta con salida desde la estación Victoria.

No se han encontrado evidencias de un remate anterior al año1907, sino solo ventas individuales de las parcelas ubicadas frente a la estación ferroviaria, vendidas por Ramón Cecilio Beliera y Hnos., propietarios de esas tierras por herencia de sus padres. Dichas ventas individuales no superan el año 1893.

Un segundo remate fue llevado a cabo el “domingo 2 de enero de 1910” por la firma Williams y Giménez, ofreciendo 600 lotes (trazados sobre 21 manzanas) y 75 quintas de ¼, ½, 1 manzana y 1 manzana y ½, a pagar en 80 mensualidades. (Notas 1 y 2)

Nota 1: La promoción del remate fue publicada en el diario La Nación del miércoles 15 de diciembre de 1909, detallándose las condiciones de pago:”La venta se realizaría sobre los mismos terrenos a partir de las 2.30 p.m. La oferta se iniciaría con una base de 2 $ m/n el lote: 10 $ m/n cada cuarto de manzana; 20 $ m/n cada quinta de una manzana y 30 $ m/n cada quinta de manzana y media. La venta se pactaría en 80 mensualidades: tres en el acto del remate y tres al recibir la libreta de pagos. Las mensualidades restantes se abonaran del 1 al 10 de cada mes en el Banco Popular Argentino de Capital Federal. Se hará un 20 % de descuento para quien pague al contado.

Nota 2: En esa misma publicación se detallaban las ventajosas características del lugar: “…la mejor tierra de los alrededores de la Capital con aguas riquísimas. Pueblo de inmenso porvenir, por su situación estratégica y por estar rodeado de tierras inmejorables para toda clase de cultivos. Para jardineros y horticultores no hay nada mejor ni más barato. Para quintas de recreo y fin de semana es incomparable por lo pintoresco del paisaje. Se ha reservado una manzana para plaza y, frente a la misma se está construyendo la iglesia, (inaugurada en 1911) y, muy pronto el edificio de la escuela pública (que recién fue construido en 1949). También se había reservado una fracción sobre la calle Belgrano y la otra sobre Churich, para la construcción de edificios públicos (comisaría, consejo escolar o registro civil )". Nota: Estos terrenos nunca fueron utilizados para las funciones prometidas por la firma donante y especifocadas en el folleto de venta (¿?).

OTROS REMATES

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la población se estancó como consecuencia directa de aquel conflicto, no existiendo prácticamente contingentes de inmigrantes europeos. A comienzos de la década de 1920 y, una vez finalizada la guerra, comenzó a intensificarse la llegada de inmigrantes de todos los rincones de Europa. El pueblo de Garín fue receptor de muchos italianos, en su mayoría campesinos provenientes del sur de la península itálica con ventaja de calabreses y sicilianos, quienes se fueron afianzando a la nueva tierra, potenciando una de las más destacadas industrias rurales del lugar: la floricultura, llegando a competir con la producción lechera, cuyos tambos eran atendidos por criollos, vascos y españoles.

A casi treinta años del segundo remate, la firma Rufino de Elizalde y Cia., llevó a cabo el  tercer remate del pueblo, realizado el “domingo 8 de diciembre de 1940”, colocándose a la venta  300 lotes y varias parcelas ¼ de manzana para quintas, ubicadas entre la calle Roma y el camino Real (Panamericana). En el folleto de promoción se hacía referencia a la plaza Colón (actual Gral. Belgrano), frente a esta estaba determinaba la parcela para la construcción de la escuela primaria.

TAMBEROS, QUINTEROS, FLORISTAS Y HORNEROS

La estación ferroviaria se constituyó en el centro gravitacional y activo de toda una gran zona rural, denominada Cuartel IX del partido de Pilar (hoy del Pilar), dedicada a la producción agropecuaria. Con la llegada de los inmigrantes surgieron las chacras y granjas: aves, huevos, quesos, embutidos, dulces y una gran variedad de productos eran llevados por el ferrocarril hacia los centros de consumo del gran Buenos Aires.

El ganado proveniente de los establecimientos de campo, era arreado hacia unos grandes corrales ubicados en el playón de la estación, cuyo embarcadero se encontraba junto al paso a nivel de la calle Belgrano, desde donde era embarcado en vagones jaulas hacia los mercados de hacienda de Buenos Aires.

En realidad en esta zona las estancias criollas no superaban las 500 Ha., cuyos campos de buena pastura y aguadas eran aptas para el engorde del ganado vacuno, procedimiento conocido como invernada. La cría de ganado ovino y su venta en pié, como su esquila fue otra de las tradicionales actividades explotadas en las estancias.

La actividad más destacada fue la lechera, cuya producción fraccionada en tarros de veinte y cincuenta litros, era acercada diariamente a la estación ferroviaria para ser embarcada en una formación especial conocida como “el tren lechero”, que corría diariamente a dos horarios: 9.45 y 16.45, con destino a las estaciones de Victoria, Acasuso, San Isidro, Olivos y Vicente López, donde era comercializada en forma domiciliaria por los “repartidores de leche” en sus pintorescas y coloridas jardineras.

Se destacaban por su importancia los tambos de don Pablo y Agustín Beliera, Benito Sanz, José Castelano, Justo y Pablito Beliera, Juan Larrandá, Eleuterio Cufre, Juan Dulio, Eduardo  y Justo Lubo.   Enrique Muller, Justo, Pedro y Alonso Nieto, Pio Cippitteli, Juan, Fernando y Francisco Egoburo,  Juan Errecart, Roque Guerrini, Miguel Depetri, José Zabala, David Alvarez, Juan Fagliani, José  Eyhartz, José Burdel, Luis Zanardi, Mariano Hervin, Emilio Caferatta, José Castellano y Carlos Rimoldi.

Las quintas de verduras tuvieron relevancia a partir de la década del veinte, como las de José Canzoniero, Juan Forchilli, Enrique Celestino y Carlos Alfajene, entre otras, cuyos productos eran comercializados en el Mercado de Virreyes.

La primera industria manufacturera de Garín fueron los hornos de ladrillos. El primero de ellos fue instalado por don Luís Ressio en el año 1890, en campos hoy ocupados por el Barrio Garín Oeste. Su producción era acercada hasta el playón de la estación en grandes carretones tirados hasta con ocho caballos percherones. El producto era embarcado en las chatas ferroviarias (vagones diseñados especialmente para transportar esa clase de producto) con destino hacia los corralones del Gran Buenos Aires y Capital Federal.

Años después sobre campos hoy ocupadas por Villa Angélica, se crearía otro horno de ladrillos, propiedad de don Luís Lamfanchi, dedicado también a la fabricación y embasado de dulces. En los años cuarenta instaló otro almacén de ramos generales en el casco céntrico del pueblo.

Otras de las industrias destacadas de Garín fue la floricultura, que comenzó con la llegada de don Francisco Ciarlero, un italiano que llegó al pueblo en el año 1911. Años después siguieron otros italianos como Salvador Vitale, Juan Volpi, Cilento y un japonés llamado Sikora. Finalizada la Primera Guerra llegaron Juan Virgadaula, Francisco Torre, Salvador Guarnuccio, Manuel Torre, Juan Riera, Enrique López, Seminaro, Condolucci y  Francisco Cirolli. A fines de los años cuarenta (fin de la segunda guerra) lo hicieron José Virgadaula, Zuccala, Tropeano y José Lumiera, entre otros. 

EL ARROYO GARIN

El arroyo Garín era un curso de agua que se tomaba como punto de referencia en antiguas mensuras, las más antiguas lo hacían con la denominación de arroyo Los Arenales, por descargar sus aguas en un campo que contenía una gran masa de ese mineral, por ende, campos conocidos como Los Arenales, adquiridos en 1889 por el Dr. Villanueva, donde se trazó el pueblo de Ingeniero Maschwitz.

La denominación de “arroyo Garín” puede estar posiblemente vinculada a los usos y costumbres de los lugareños, que lo conocían de esta manera haciendo referencia a un rancho abandonado y en ruinas, que se encontraba a la vera de su curso, conocido como “la tapera de Garín”, cita observada en muchas mensuras de la época. Esta circunstancia hizo que probablemente los pobladores hayan comenzado primero a denominar a ese curso de agua como el “arroyo de la tapera de Garín”, apelativo que con el correr del tiempo se resumiría a la simple expresión de “arroyo Garín”.

LAS TRES FAMILIAS FUNDADORAS

Desde principio del siglo XVIII, hasta pasado el primer cuarto de nuestro siglo, la totalidad de las tierras contenidas en antigua fracción de Pereyra y en la mitad de la Suerte de Escobar, estuvieron en posesión de la familias los Garín, los Díaz y los Beliera, cuyos entroncamientos familiares hicieron que sus descendientes estén casi todos emparentados entre si. Esto fue tan así, que en el año 1898, en ocasión de efectuarse una mensura sobre los campos de don Zenón Díaz, el agrimensor actuante tuvo que realizar un profundo estudio de títulos de todos los propietarios  que  en ese momento poseían tierras en la antigua Suerte de Pereyra. Lograr ese cometido fue difícil, pues la falta de mojones, títulos, subdivisiones, etc., hizo que el trabajo fuese extremadamente complejo, a tal punto que en su informe expresaba:”......actualmente se conceptúa que hay en este paraje alrededor de 400 personas de todo sexo y edad, que llevan el apellido Díaz, Beliera o Garín, habiéndose formado en más de un siglo de matrimonios entre parientes, una confusión indescifrable, tanto desde el punto de vista genealógico como el de los haberes hereditarios. Que  han sido vendidos, donados,  transferidos o permutados entre sí, algunas veces hasta por simple manifestación verbal, quedando esto hoy solucionado por la posesión... “.

Los Garín Pacheco 

Fundador de esta familia fue el Capitán don José Antonio Garín (1717-1783), vasco, posiblemente natural de Guipúzcoa, casado con Francisca Javiera Pacheco (1724-1788), ésta en segundas nupcias e hija del cabo de escuadra Simón Pacheco, de quien hereda un campo de 743 Ha., con frente a la Cañada de Escobar y fondo hacia el bañado del arroyo Las Tunas. Del matrimonio Garín y Pacheco nacieron siete hijos, de los cuales solo dejaron descendencia Agueda (1764) y Manuel Facundo Garín y Pacheco.

* Agueda Garín y Pacheco casó con Alejandro Parra, de quienes solo se ubica un hijo llamado Victoriano Parra (1793) con no muy dilatada descendencia.

* Manuel Facundo Garín y Pacheco fue casado con María Francisca Aguilar, padres de por lo menos dos hijos: Juana Francisca Epitacia (1781) y Mariano Garín y Aguilar (1782), ambos dejaron una interesante descendencia cuyas ramas genealógicas llegan hasta nuestros días, vecinos todos de los distintos pueblos que conforman el partido de Escobar.

Los Díaz de la Cruz

Fundador de esta familia fueron Diego Díaz (*1694) y María de la Cruz (*1704), empadronados durante el Censo de 1744, quienes declararon tener campos y estancia con frente al río Luján (hoy territorio de Matheu y Zelaya). De este matrimonio nacieron Santiago, Antonio, Enrique, Juan Andrés, Catalina, María y Paula. Antonio (el segundo hijo de este matrimonio, nacido por 1725) se estableció con su familia en un campo de 705 Ha., herencia de su esposa Inés López de Viveros (*1729), con frente a la Cañada de Escobar y con fondo hacia el bañado del arroyo Las Tunas). Este matrimonio procreó siete hijos (quizás más), aunque a los fines de este trabajo solo se han seguido las ramas genealógicas que llegan a dos nietos en cuarta generación (cuadrinietos): Fructuoso Díaz y Roberto (1848-1927) casado con Francisca Biscaldi y, la otra formada por Florencio Díaz y Garín (1844-1877) y Fidela Ramona Díaz y Roberto (1844). Ambos matrimonios fueron vecinos del pueblo de Garín dejando una dilatada descendencia que llega hasta nuestros días.

Los Beliera Olivares

Fundador de esta familia fue don Juan Bellera, argentinizado Beliera (1704-1814), un hispano/francés de ancestral raíz catalana, quien debe haber llegado a estas tierras durante la tercera década del siglo XVIII, patrón de barco (por eso su mote de “Patrón Juan”), dedicado al transporte de mercancías entre el puerto de Buenos Aires y Colonia (Uruguay). Fue miembro activo de la cofradía de la primitiva iglesia de Nuestra Señora del Pilar (pueblo del Pilar viejo) y, quizás uno de sus fundadores. Ya con 56 años de edad y, posiblemente retirado de su oficio de marino, adquirió tierras en la Cañada de Escobar donde planta su estancia y, toma matrimonio con Basilia Antonia Olivares (1743-1819), una joven criolla de tan solo 17 años de edad (Nota 2), con quien procrea doce hijos, de los cuales solo siete dejaron descendencia, cuyas ramas genealógicas llegan hasta nuestros días.

Nota 2: Basilia Antonia Olivares (1743-1819) era descendiente en el grado de cuadrinieta (nieta en quinta generación) de las hemanas Inés y Margarita Luys Cabral de Melo, portuguesas, naturales de las Islas Azores, que llegaron al país en 1599 con sus respectivos esposos, fundadores a la postre de una extensa genesis criolla, que llega hasta nuestro días.

FECHA DE CREACIÓN DEL PUEBLO Y DECLARACIÓN DE CIUDAD

El Concejo Deliberante de Escobar, instituyó mediante Ord. 1426/93 como fecha de simbólica fundación del pueblo de Garín el “19 de junio de 1893”, día en el que se firmó la escritura traslativa de dominio entre el Ferrocarril Central Argentino y Ramón Cecilio Beliera y hermanos, donde se construyó la estación ferroviaria. Ochenta y dos años después del nacimiento del pueblo fue declarado ciudad mediante la Ley 8.427, sancionada en la Legislatura Provincial el “18 de junio de 1975”.

Bibliografía y documentación consultada:

1) "Historia de los pueblos de partido de Escobar" (y de los hombres e instituciones que marcaron su destino) de Juan Pablo Beliera. Editado por la Municipalidad de Escobar (2001)

2) “El Partido de Escobar” (estudio crítico histórico genealógico) de Juan Pablo y Aldo Abel Beliera. Editado por la Municipalidad de Escobar  (1997)

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