HISTORIA DEL PUEBLO DE INGENIERO MASCHWITZ

Croquis donde se muestran las Suertes de Estancia sobre el río Luján y la Cañada de Escobar, territorio donde se asentaron los cinco pueblos del partido de Escobar

INTRODUCCIÓN

Ingeniero Maschwitz, es uno de los cinco pueblos de la comuna de Escobar, que se distingue de los cuatro restantes por mantener un aire selecto y distinguido, porque en sus comienzos fue proyectado para ser habitado por determinada elite, vinculada al poder político, económico y social de principios del siglo XX. Dicho signo está íntimamente ligado al Dr. Benito Villanueva, su precursor, cuya visión empresaria lo llevó a fundar un próspero establecimiento de campo, conocido como estancia Los Arenales, recorrida por varios zanjones y arroyos como el Escobar y el Garín que vuelcan sus aguas en el Luján. El pueblo, fue consecuencia directa de aquel importante emprendimiento, y éste a su vez efecto de la capacidad de un hombre de negocios que tuvo gran influencia y poder en los avatares políticos, económicos y sociales de fines del siglo XIX y principios del siguiente.

SUS TIERRAS ENTRE LOS SIGLOS XVI Y XVII                         

 El pueblo de Ingeniero Maschwitz se asienta sobre un antiguo campo cuyos antecedentes se rastrean a comienzos del siglo XVII. Fue parte de una fracción de tierra conocida como “suerte de sobras”, que perteneció a Francisco de Muñoz (yerno de Alonso de Escobar), por merced recibida el 9 de octubre de 1601, como pago por sus servicios a la Corona de España. Esta fracción o suerte comprendía varios campos: uno ubicado entre la margen noroeste de la cañada de Escobar y los fondos de las fracciones o “suertes principales” del río Luján y, el otro entre la margen sudeste de la misma cañada y los fondos de las suertes del río de Las Conchas (hoy Reconquista).

Actualmente, sobre el primer campo, se asientan los barrios que se ubican al sudeste de la ciudad de Belén de Escobar, el casco céntrico de Matheu y el pueblo de Villa Rosa. Mientras que el segundo campo contiene a las localidades de Derqui y Del Viso. En cambio los campos que se encontraban entre la “suerte o estancia de Escobar” y los bañados del “recodo del Luján” (nota 1) se dividieron en dos grandes fracciones de unas 2.670 Ha. cada una (de acuerdo a medidas actuales), conocidas como las estancias de Pereyra y de Benavídez.

Nota 1: Los bañados del Recodo del río Luján están ubicados en el trayecto donde el río cambia de dirección, casi en ángulo recto, hacia el sudeste, para encontrarse con el Reconquista y descargar sus aguas sobre el Río de la Plata.

LAS ESTANCIAS DE PEREYRA Y DE BENAVIDEZ

El propietario de la primera fracción fue el Teniente Francisco de Pereyra, adquirida en el año 1686 a un tal Luís de Moran. Pereyra tuvo que hacer frente a un largo litigio por la posesión de estas tierras, recién resuelto doce años más tarde por la Real Audiencia de Charcas al producir un fallo a su favor. Esta tierras están actualmente ocupadas por el Country Maschwitz y, los barrios Los Ñanduces, Los Naranjos, Los Nogales, Lambaré y doña Justa de Ing. Maschwitz. Barrios Acceso Norte, Villa Angélica, Cabot, San Javier, Amad y Parque Industrial OKS de Garín.

La segunda fracción fue adquirida por don Juan de Benavídez a los esposos Luís de Avalos y Mendoza y María del Aguila el 12 de mayo de 1703. Actualmente estos campos contienen a las localidades de Ingeniero Maschwitz y Benavídez y todo el territorio que corresponde a sus jurisdicciones.

El Dr. Villanueva fue el creador de un próspero establecimiento de campo conocido como la estancia Los Arenales y, también el precursor del pueblo de Ingeniero Maschwitz

EL CAMPO LOS ARENALES                   

La estancia de don Juan de Benavídez fue heredada por sus hijos: Miguel, Lázaro y José, la que luego de varias compras y ventas, a partir del año 1822, pasaron en su totalidad al Gral. Angel Pacheco, quien sumó en sucesivas adquisiciones un campo de 17.000 Ha., donde fundó la estancia el Talar de Pacheco.

En el año 1889, el Dr. Benito Villanueva adquirió a los sucesores de Pacheco un campo de 5.000 Ha., cuyo frente daba hacia la Cañada de Escobar y con fondos hacia el arroyo Garín, superándolo en más de 2.000 metros hacia el sudeste. Entre ambos arroyos se encontraba una zona que contenía una gran cantidad de arena con dunas que superaban muchas veces los tres metros de altura, conocido como campo Los Arenales, donde fundó el establecimiento de campo homónimo, más conocido como la estancia de Villanueva, cuyo casco principal fue ocupado durante muchos años por el Instituto de Nuestra Señora de Fátima y, actualmente por el Centro Regional para el Ciclo Básico Común (CBC) dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA).  .

El campo Los Arenales fue una antigua ensenada

El campo Los Arenales, de acuerdo a importantes trabajos del tema, fue en épocas pretéritas una pequeña ensenada formada por la entrada de un antiguo mar llamado Paranaense, que se internaba hasta llegar a la actual ciudad entrerriana de Diamante, cuando aún no existía el Delta del Paraná, cuya antigüedad se calcula en unos 6.000 años.

Las barrancas de Palermo, San Isidro, San Fernando, Benavídez, El Cazador, Río Luján, Otamendi, Campana, Zárate, hasta llegar a Rosario, eran las costas contenedoras de ese gran estuario, que existió hace unos 11.000 años. Fenómeno producido por el derretimiento de los glaciares, que hizo subir los mares continentales unos seis metros sobre el nivel actual, variando radicalmente el mapa actual de nuestras costas bonaerenses. El Dr. Alfredo Siracusa, estudioso del tema, afirma:”...que el estuario del Plata, hace unos miles de años, tomaba todo el litoral ondulado bonaerense, el sur santafesino y el delta entrerriano. Por aquellas épocas, los primitivos pobladores que habitaban estas costas veían ballenas donde hoy se yerguen San Nicolás y Villa Constitución...”.

Prueba de esta teoría, en Ingeniero Maschwitz, fue encontrar a unos 90 cm. de profundidad, restos fósiles de una ballena, cuyo largo de acuerdo a las medidas del maxilar, se calculó en unos 30 metros, según opinión del arqueólogo Szacha Kun Sabo, responsable de la excavación. El fósil fue hallado en forma accidental en la primavera de 1993, cuando una pala municipal procedía a cavar un zanjón en el cruce de la calle Corrientes con el arroyo Garín.

Estancia Los Arenales, del Dr. Benito Villanueva, una vista del año 1920

EL DR. BENITO VILLANUEVA Y LA ESTANCIA LOS ARENALES 

El Dr. Benito Villanueva, estanciero y avezado político, llegó a ocupar en varias oportunidades una banca de diputado y senador nacional, fue durante largos períodos legislativos el indiscutible Presidente del Senado Nacional, reemplazando en algunas ocasiones al Presidente de la Nación. Se destacaba como un hábil empresario, comprando campos improductivos, forestarlos, alambrarlos y colocando en ellos hacienda vacuna de raza, creando productivos establecimientos de campo que luego vendía a valores importantes dejándole una importante utilidad.

La estancia El Dorado, ubicada en el pueblo de Vedia actual partido de Leandro N. Alem, fue uno de los emprendimientos más importantes encarados por Villanueva, donde además de tener ganado vacuno de pedigrí, se dedicaba a la cría de caballos y yeguas de carrera, cuyos padres eran padrillos campeones importados desde Francia e Inglaterra. Este establecimiento llegó a  ser uno de los haras más importantes de América Latina.

Fue fundador junto a Miguel Alfredo Martínez de Hoz del haras Chapadmalal en Mar del Plata. Socio de los Menéndez Betti en una estancia de Uspallata, Mendoza, dedicada a la cría exclusiva de ganado ovino de pedigrí. Fue propietario de campos en Toay, en las cercanías donde se fundó la ciudad de Santa Rosa de Toay, hoy capital de la provincia de La Pampa antes Territorio Nacional. Aunque, el establecimiento más cercano a sus afectos fue Los Arenales, cuyo casco de estancia se encontraba en un predio de 60 Ha., que mejoró en base a una intensiva forestación compuesta por aromos, pinos, casuarinas, alerces, acacias, fresnos, cedros, eucaliptos, entre otras especies.

El casco primitivo era un sencillo edificio de ladrillos con techo de tejas a dos aguas recorrido por dos largas galerías, el que mejoró alrededor del año 1920, contratando los servicios del Arquitecto C. E. Medhursh Thomas, quien proyectó un nuevo edificio, sobre bases muy elegantes, mezcla de distintos estilos de orígenes españoles e italianos, con algunos detalles de arquitectura inglesa, especialmente en los coronamientos de las chimeneas. Sobresalían sus magníficas arcadas de ladrillos que remarcaban las amplias galerías de su frente, modulando el espacio y marcando los diferentes aposentos. Aberturas «art-nouveau» se complementaban con carpintería española y revestimientos de tablero replanado, especialmente en accesos y escaleras, confiriéndole una singular distinción y buen gusto.

La estación de Ingeniero Maschwitz hacia el año 1910. Observese que aún no se avisoraba ninguna construcción sobre las tierras donde luego se trazaría el pueblo. Atención de Antonella Gerez.

LA ESTACION, EL PUEBLO Y SU NOMBRE

En el año 1875, don Pablo Pacheco, descendiente del general, ante la inminente construcción del ramal ferroviario Buenos Aires-Campana, donó tierras para la construcción de la estación ferroviaria, sin especificación de lugar. En el año 1889, cuando Villanueva adquirió esos campos, amplió la donación original pero, ahora si, especificando el Km. 47 de dicho ramal, a escasos 500 metros de la entrada de su estancia.

El 2 de marzo de 1910, Villanueva vendió a la Sociedad Civil Ricardo Fernández y Cía., tres grandes fracciones de campo que sumaban 620 Ha., donde se práctico el trazado original del pueblo, que tomó el mismo nombre que la estación ferroviaria, ya denominada Ingeniero Maschwitz, mediante un decreto presidencial firmado el 4 de marzo de 1910, el que se transcribe a continuación:

 FUNDAMENTOS

 Que es deber del Gobierno Nacional honrar la memoria de los ciudadanos que han prestado importantes servicios al país como funcionarios y como promotores de su progreso. Que el Ingeniero Carlos Maschwitz, como Presidente del Departamento de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires y de la Dirección General  de Ferrocarriles primero y más tarde como Ministro de Obras Públicas de la Nación e Ingeniero Consultor y Director de varias de las principales empresas ferroviarias, ha comprometido la gratitud nacional, contribuyendo con sus iniciativas felices y siempre patrióticas a la solución de importantes problemas técnicos y administrativos. Que es sobre todo el desarrollo de la industria ferroviaria a la que el Ingeniero Carlos Maschwitz ha vinculado su inteligencia y energías. Es por todo esto que:

 EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

DECRETA

Art. 1º: Desígnase con el nombre de Ingeniero Maschwitz a la estación ubicada en el Km. 47 de la línea principal del Ferrocarril Central Argentino.

Art. 2º: Comuníquese el presente decreto a la Sra. viuda del Ingeniero Maschwitz, publíquese, dese al Registro Nacional y pase a la Dirección General de Ferrocarriles a sus efectos.

 Ezequiel Ramos Mejía                 José Figueroa Alcorta

FECHA DE FUNDACIÓN SIMBOLICA DEL PUEBLO

Por Ordenanza Municipal Nº 155/85, fue impuesta como fecha de “simbólica fundación” el “4 de marzo de 1910”, concordando con el decreto de imposición del nombre a la estación ferroviaria. Propuesta por el entonces concejal Néstor Legaria y votada por unanimidad en el Cuerpo Legislativo el 26 de julio de 1985.

DECLARACION DE CIUDAD (LEY 10.319/85)

Con fecha 5 de septiembre de 1985, el pueblo de Ingeniero Maschwitz fue declarado ciudad por Ley 10.319 de la Legislatura Provincial, después de 75 años de la imposición del mismo nombre a la parada ferroviaria Km. 47 del ramal Buenos Aires-Campana, denominación que naturalmente adoptó el pueblo formado en sus adyacencias. El proyecto de ley fue propuesto por entonces diputado provincial Venancio Giordano.

Ing. Carlos Maschwitz, cuyo nombre fue puesto a la estación ferroviaria, mediante un decreto del Poder Ejecutivo Nacional, también se hizo extensivo al pueblo trazado en sus adyacencias

INGENIERO CARLOS MASCHWITZ                                                    

El ingeniero Carlos Maschwitz, criollo de ascendencia alemana, nació en Buenos Aires el 7 de mayo de 1862. Su padre, funcionario de los ferrocarriles entrerrianos, quizás le impuso a su hijo el amor por esta profesión. Tan pronto como se graduó de ingeniero, comenzó su meteórica carrera como profesional, vinculado a la construcción de grandes obras para el país, relacionadas en su mayoría en la extensión de diversas redes ferroviarias. Ocupó varios cargos relevantes como funcionario público. En el año 1894 le fue ofrecida la Dirección General de Ferrocarriles Argentinos, creando talleres, adquiriendo nuevo material rodante y, formando nuevas estructuras técnicas y administrativas, cargo que obstentó hasta 1898. En el año 1907 fue nombrado Ministro de Obras Públicas de la Nación por el Presidente José Figueroa Alcorta.

El 28 de febrero de 1910, meses antes de los festejos de Centenario, cuando se encontraba con su esposa en viaje por Francia, falleció a la temprana edad de 47 años, en un accidente automovilístico camino a Burdeos.

Eduardo Maschwitz, su sobrino nieto, supo decir al respecto: "...el Ing. Carlos Maschwitz, fue parte de ese proceso de cambio del país de principios del siglo XX. Teodolito y regla de cáculo en mano concretaba, en números, planos y obras, esos sueños de grandeza nacional, para transformarlos en científica realidad..."

EL ESCUDO DE INGENIERO MASCHWITZ

Su forma, de acuerdo a estrictas normas de la heráldica, responde al formato "español semicircular" y, de acuerdo a sus particiones se lo denomina "cortado y medio partido", porque nos muestra un campo general cortado horizontalmente, formando un cuartel superior y un cuartel inferior y, éste a su vez, partido verticalmente formando dos cantones diestro y siniestro (derecho e izquierdo) donde se ubican los distintos blazones o elementos representativos de la historia de este pueblo.

En su parte superior sobresale el "sol naciente" que se eleva sobre un "horizonte celeste y blanco", colores de nuestra nacionalidad, contenidos por los "laureles de la gloria", que rematan en su base sosteniendo el nombre de la localidad a la que representa: "Ingeniero Maschwitiz".

En el cuartel superior, sobre un "límpido cielo azul", se imponen varios "montículos de arena", caracterísca natural mas importante, que dio nombre a este sector territorial, denominado desde mediados del siglo XIX, como "campo los arenales", donde a principios del siglo siguiente se practicó el trazado original del pueblo de Ingeniero Maschwitz. Sobre esa misma masa mineral se yergue la "iglesia parroquial", el primer edificio público construido en el naciente poblado.

El cantón diestro (visto desde quien sostiene el escudo), del cuartel inferior, contiene las "vías ferroviarias y la ruta Panamericana", elementos representativos del progreso, resguardadas por "frondosas arboledas", otra caracterísca natural del lugar, observándose el "arroyo Escobar", mediante un trazo celeste que cruza ambas vías de comunicación. . 

En el cantón siniestro, sobresalen "la fusta y el gorro de un jockey", elementos que descansan sobre un fondo de "cinco franjas verticales rosas y negras", colores distintivos del Stud Villanueva, que representan la calidad de los caballos de carrera de dicho stud, entre ellos el memorable "Botafogo", una gloria de turf nacional. La trayectoria y el prestigio de Villanueva como criador de caballos pura sangre, es todavía recordada en el Hipódromo de Palermo, donde anualmente se corre el clásico "Dr. Villanueva", antesala del pemio Carlos Pellegrini. 

El escudo oficial de Ingeniero Maschwitz esta basado sobre una idea original de los historiadores Juan Pablo y Aldo Abel Beliera y el trabajo artístico del plástico Jorge Zacardi. Este emblema fue impuesto mediante Ordenanza Municipal Nº 1375, aprobada por unanimidad en el HCD el día 5 de abril de 1993 y, durante la administración municipal del Intendente Luis Abelardo Patti.

 Bibliografía consultada: “Ingeniero Maschwitz, algo de la historia de mi pueblo y de su gente” de Juan Pablo Beliera. Impreso en los Talleres Gráficos de Impresora Belgrano S.A., Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2007)

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